Escape room virtual

Soy Marta Añorbe, colaboradora de Valientes precarios. Mi plan cocoonier del fin de semana fue un realizar un escape room virtual con dos amigas y mi hermana melliza.

Cada una de nosotras estaba con su portátil, con el que accedía a las pruebas y materiales y desde nuestros móviles manteníamos una videollamada. En este caso, utilizamos la aplicación Google Duo, que permite realizar llamadas grupales de alta calidad. De esta forma, todas estábamos en la misma fase y podíamos debatir las respuestas.

Durante dos horas, estuvimos resolviendo el caso de la herencia del príncipe africano Jones Dinka, quien había dejado a sus descendientes una incalculable fortuna en papel higiénico. Poco a poco fuimos resolviendo las diferentes pruebas (con la ayuda de alguna pista), en las que tuvimos que agudizar el ingenio, coger papel y boli y hacer sumas interminables, hasta llegar al desenlace final. Hay que reconocer que en más de una ocasión tuvimos la tentación de buscar las soluciones y que hubo momentos de auténtica desesperación.

Es una forma entretenida de pasar la tarde en casa con amigos y más barata que acudir a un local acondicionado para este tipo de juegos.

#MantayPeli

Viernes y sábado. Tarde noche. Vislumbro las cervezas y la boca se me hace agua. No hay nada como ir de pote en pote por el Casco Viejo de Pamplona: una Keler con un pincho de tortilla en el Ezkia, un tinto con un moskovita en el Temple, otra cerveza con un frito de pimiento del Roch… Y, cuando entra la noche, unos calimochos por Calderería.

La cartera no tiene tanto aguante y a veces hay que quedarse en casa. Sin ningún problema. Es más, en la cuadrilla incluso tenemos un grupo de WhatsApp para estas ocasiones: “Cena viernes/sábado, casa Sola”.  Ya sabéis quién suele ser el anfitrión. Somos de pizzas, cervezas y torneo de FIFA.

Menudos piques nos montamos. La amistad no retorna hasta que el árbitro pita el final del partido. Últimamente nos ha dado por el Pinturillo. La mayoría somos un desastre y es imposible adivinar nuestras creaciones artísticas. Las risas, por lo menos, están garantizadas.

Pero no todo va a ser jolgorio. También tengo mis sábados de sofá, manta y peli. Normalmente de juicios y abogados, son mi debilidad. Si algún finde queréis estar tranquilitos en casa, os recomiendo Las dos caras de la verdad.